martes, 6 de septiembre de 2011

La debilidad de Merkel se agrava y amenaza con arrastrar a Europa

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Pánico ante la posibilidad de que el Constitucional alemán declare ilegales las ayudas a Grecia. La CDU insta a cerrar filas tras la derrota del domingo.


La derrota en las elecciones regionales de Mecklemburgo-Pomerania sufrida el domingo por la Unión Cristianodemócrata (CDU) que lidera Angela Merkel no fue ninguna sorpresa en Alemania. Sin embargo, la caída progresiva del partido de la canciller deja muchas preguntas acerca de la fuerza de la coalición de conservadores (CDU) y liberales del FDP que gobierna el país. Esto además ha provocado un terremoto en las bolsas europeas porque se teme que se debilite el apoyo a los países europeos en apuros. La situación podría complicarse aún más si el Tribunal Constitucional alemán declara este miércoles ilegales las ayudas a Grecia.

Los líderes conservadores germanos hicieron ayer un llamamiento a cerrar filas en torno a la canciller, a la que los números le salen pero los alemanes le están abandonando por lo que consideran una excesiva preocupación por Europa y menos por los asuntos domésticos.

Según la Oficina Federal de Estadísticas, Alemania genera el 4% del producto mundial y es la tercera economía del mundo detrás de Estados Unidos y China. Además, a tenor de las cifras publicadas la semana pasada por el ejecutivo federal, la tasa de paro oficial es de apenas un 6,5% de su población, se prevé un crecimiento estable previsto para el 2011 de un 3%, su déficit público se redujo en el primer semestre del año hasta un 0,6% y su gasto público tan sólo se incrementó un 0,3%.

Pese a este balance económico positivo, el porvenir de la coalición que gobierna Alemania está en la cuerda floja. Por un lado está la crítica situación de los aliados liberales (FDP) de Merkel, que han perdido su representación en casi todos los parlamentos regionales en 2011 al no llegar al 5% mínimo, tras un año en que dos de sus figuras clave han perdido su puesto o su credibilidad. En febrero, el ex ministro de Defensa Karl-Theodor zu Guttenberg, hasta entonces considerado posible sucesor de Merkel, tuvo que dimitir por un escándalo de plagio de su tesis doctoral. El segundo es el del todavía ministro de exteriores, Guido Westerwelle , y que fue presidente del FDP hasta el pasado mayo, cuando las presiones internas debidas a los pésimos resultados electorales de su partido le obligaron a dejar la jefatura tras 10 años. Westerwelle ha sido además objeto de grandes críticas por abstenerse en marzo durante la votación de la OTAN que decidió actuar militarmente en Libia, razón por la cual se cree que podría dimitir a finales de este mes.

A la debilidad del socio político de la canciller se añade el descontento que la población alemana siente respecto al papel que su país está jugando en la crisis del euro. La participación en el rescate de Grecia fue mal vista por un 52% de los alemanes, según un estudio publicado por Forsa en agosto. Un 45% de ciudadanos se mostró contrario al “apagón” nuclear que el gabinete de Merkel aprobó en junio. La encuesta señaló que un 62% de votantes del CDU no están satisfechos con la imagen del partido de la canciller, cuyas decisiones este año han sido tachadas de electoralistas.

Una nueva prueba de fuego para Merkel tendrá lugar el próximo 29 de septiembre, cuando el Bundestag (cámara baja) vote la aprobación de un aumento de la contribución alemana al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF). Al contar con el visto bueno de los socialdemócratas de la oposición y de Los Verdes, esta medida pasará sin duda el examen parlamentario, pero es sin embargo vista con recelo por una veintena de miembros del CDU de Merkel. Estos podrían votar en contra de dicha reforma, lo que perjudicaría la ya de por si decaída imagen de la canciller al evidenciar una falta de apoyo en sus filas.

La próximas elecciones regionales que se celebrarán en Berlín en dos semanas auguran el triunfo de los socialdemócratas y un nuevo fracaso para los conservadores de Merkel, cuyo prestigio político se debilita cada vez más por mucho que las finanzas alemanas crezcan a un ritmo ejemplar

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